¿Qué es la SALUTOGÉNESIS?

¿Qué es la SALUTOGÉNESIS?

La definición de hoy, viene a raíz del momento histórico social que estamos viviendo: como terapeuta especializada en medicina natural, considero imprescindible educar mi entorno a mantener una visión salutogenica. Ahora más que nunca. Vamos a ver por qué…

Me gustaría empezar este texto diciéndote: HAZTE UN REGALO! “La salud es el primer deber de la vida” Oscar Wilde

El término salutogénesis fue ideado por el médico y sociólogo americano israelí Aaron Antonovsky a finales del siglo XX. Proviene del latín salus (salud) y del griego génnesis (origen).

La salutogénesis es un enfoque de la condición del organismo humano centrado en factores que apoyan la salud y el bienestar humanos, más que en factores que causan enfermedades; compartiendo esto con la visión de la naturopatia. Más específicamente, el “modelo salutogénico” se refiere a la relación entre salud, estrés y capacidad de respuesta del cuerpo, por tanto, se pregunta qué deberíamos hacer para mantenemos sanos: representa entonces un cambio de paradigma importante dentro del mundo de salud, pero no solo, también social.

El trabajo de la salutogénesis, debería desarrollarse hacia la optimización de servicios encarados al bienestar global de la sociedad: focalizarse en el ámbito no solo de la salud física si no también de la salud emocional y espiritual; trabajando en entornos como la familia, la escuela, los compañeros de trabajo o deporte.

¿Por qué afirmo esto? Se puede fácilmente entender como los logros externos son consecuencia natural del desempeño de un ser que mejora su salud en todos sus componentes y que como otra consecuencia, podrá responder a situaciones de estrés físico, mental o emocional. Todos los días, te darás cuenta de la existencia de personas que en mismas condiciones, responden de manera diferente; uno enferma y otro no, a uno lo mata la tristeza al otro no, uno se enfada a más no poder y otro mantiene la calma y apacigua la situación.

Todos estamos llamados a hacernos responsables de nuestra salud y bienestar, de encaminarnos hacia la promoción de la salud y favorecer una medicina preventiva: basada en el consumo de alimentos nutritivos, comidas sanas y una conciencia social. Deberíamos empezar a confiar más en nosotros mismos como seres humanos, en las facultades que la vida nos proporciona cuando nacemos y que creciendo nos permite desarrollar. Si, es verdad que el entorno nos condiciona, pero llega un momento, cuando escogemos ser adultos (siempre que lo escojamos, a veces es fácil quererlo ser por algunos aspectos, pero mucho más fácil sería quedarnos como niños y seguir trasladando la responsabilidad de lo que ocurre a “otros”), en el cual hay que asumir el compromiso con uno mismo.

Si comemos mal, vivimos estresados y al borde de excesos no podemos luego echar la culpa de nuestro malestar a algo o alguien. Se trata de cambiar este enfoque: no buscar la causa de la enfermedad y echarle la culpa, si no mirar a lo que no hace estar bien y perseverar en poner en acto esas herramientas. Sería auspíciale poner en práctica un modelo salutogenico: en el cual entrenamos al cuerpo a mantener su equilibrio y homeostasis, para que tenga toda la energía y la fuerza de reaccionar al entorno de manera óptima, además de ser capaz de auto sanarse, capacidad que tiene en dotación desde cuando nace para vivir la vida en esta tierra. Se trata de buscar dentro de nosotros la voluntad de elegir de estar en salud.

Esto permitiría lograr un cambio positivo en toda la salud pública. En nuestro ADN están muchas informaciones escritas, entre las cuales las que están relacionadas con los miles de años que hemos estado viviendo a contacto con la naturaleza: cuando nos teníamos que mover para cazar y nos alimentábamos de productos “vivos”. Si ahora dejamos de tener contacto con la tierra, con comida saludable (fresca y no procesada) y nos quedamos sentados y parados todo el día, el cuerpo empieza a mandar sígnales de malestar.

Concluyendo: mientras la patogénesis instaura un pensamiento pesimista y considera salud la falta de enfermedad, preparando la persona a vivir con el miedo a padecer de algo a lo largo de su vida; la salutogenesis al revés, invita a descubrir como vivir en plenitud una vida saludable y feliz. En este contexto observamos como la medicinas alternativas, así erróneamente llamadas, porque no deberían ser una segunda opción, representan más bien lo que imaginaba Hipócrates hablando por primera vez de medicina: a través de su visión holística tratan de ayudar al organismo a restablecer el equilibrio y mantener la energía vital y auto sanación propia del cuerpo humano. Así mismo deberíamos centrarnos en al empoderamiento, desarrollando la confianza y coherencia en nosotros mismo, para así poner en acto todas aquellas acciones de amor propio que nos permitirían vivir una vida físicamente, emocionalmente y socialmente saludable.

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